Después de las molestias de cadera, este 3K no iba de correr rápido. Iba de comprobar si el cuerpo aceptaba volver a moverse sin convertir cada zancada en una negociación rara.
Fueron 3 kilómetros a 8:26/km, con el pulso alto para el ritmo, pero con algo más importante: continuidad. En una preparación larga, estos entrenamientos tienen menos brillo que una carrera, pero bastante más verdad.
La recuperación no se escribe con grandes titulares. Se escribe con días pequeños, prudencia, paciencia y la cabeza fría para no confundir una buena sensación con permiso para saltarse pasos.
